Los incas forjaron una civilización increíble que aprendió a dominar la geografía del Perú. Esta antigua sociedad vivió en armonía con los ríos, el sol, la lluvia, el océano, la selva, las montañas y la fría aridez de los Andes, adaptándose así al clima y a su entorno, y sobreviviendo gracias a los dones de la Madre Tierra.